Clarice Lispector - Para no olvidar - La experiencia más grande - p.31
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sábado, 6 de septiembre de 2008
La experiencia más grande
Yo antes quería ser los otros para conocer lo que no era yo. Entonces entendí que yo ya había sido los otros y que eso era fácil. Mi experiencia más grande sería ser el otro de los otros: el otro de los otros soy yo.
Trabajo humano
Tal vez ése haya sido el mayor esfuerzo de mi vida: para comprender mi no inteligencia he sido obligada a volverme inteligente. (Se usa la inteligencia para entender la no inteligencia. Pero después el instrumento se sigue usando y no podemos coger las cosas con las manos limpias.)
Clarice Lispector - Para no olvidar - Trabajo humano - p.31
África
La dulzura se contagia: también me calmo. Una de ellas entonces se adelanta con sus pies leves y, como si cumpliese un ritual -ellos se entregan completamente a la forma-, coge mis cabellos, los acaricia, los prueba, concentrada. Todas observan. No me muevo, para no asustarlas. Cuando acaba hay un momento de silencio. Y de repente tantas risas mezcladas y tantos asombros alegres como si el silencio hubiese huido en desbandada.
Clarice Lispector - Para no olvidar - África - p.31
Cómo se llama
Si recibo un regalo dado con cariño por alguien que no me gusta, ¿cómo se llama lo que siento? Alguien que ya no nos gusta y a quien ya no gustamos, ¿cómo se llama esa pena y ese rencor? Estar ocupada y de repente parar porque se apodera de nosotros una ociosidad beata, milagrosa, sonriente e idiota, ¿cómo se llama lo que se se siente? El único modo de llamarlo es preguntar: ¿cómo se llama? Hasta hoy sólo he conseguido nombrar con la misma pregunta. ¿Cuál es el nombre? Éste es el nombre.
Clarice Lispector - Para no olvidar - Cómo se llama - p. 29
La misionera
No entiendo nada:sólo que no "no entiendo" con el mismo fanatismo depurado de esa mujer pálida. Ya sé que hasta dentro de unosdías no podré volver a empezar mi propia vida, que nunca ha sido propia más que cuando mi fantasma me posee.
Clarice Lispector - Para no olvidar - La misionera - pág.28
Noche de febrero
(...) y la flor estaba helada de pavor ante la abeja que era muy dulce - creéme aunque yo no crea - porque tampoco sé qué podría una abeja viva de pavor querer en la oscura vida de una flor - pereo créeme - la sala estaba llena de una sonrisa penetrante - un rito fatal se cumplía - y lo que se llama pavor no es pavor - es la blancura subiendo de las tinieblas - no quedó ninguna prueba - no puedo garantizarte nada - yo soy la única prueba de mí.
Clarice Lispector - Para no olvidar - Noche de febrero - p.23
Los Espejos
¿Qué es un espejo? No existe la palabra espejo, sólo espejos, porque uno solo es una infinidad de espejos. ¿En algún lugar del mundo hay una mina de espejos? No hacen falta muchos para tener una mina centelleante y sonámbula: bastan dos y uno refleja el reflejo de lo que el otro reflejó, con un temblor que se transmite como un mensaje intenso e insistente ad infinitum, liquidez en la que se puede sumergir la mano fascinada y retirarla goteando reflejos, los reflejos de esa agua dura.
(...) Ese vacío cristalizado que tiene dentro de sí espacio para seguir siempre adelante sin parar; porque el espejo es el espacio más profundo que existe.
(...) ¿Qué es un espejo? Es el único material inventado que es natural.
(...) Quien mira un espejo y consigue al mismo tiempo la independencia de sí mismo, quien consigue verlo sin verse, quien entiende que su profundidad consiste en que está vacío, quien camina hacia el interior de su espacio transparente sin dejar en él el vestigio de la propia imagen, ha entendido su misterio. Para eso hay que sorprenderlo en su soledad, cuando está colgado en un cuarto vacío, sin olvidar que la más fina aguja frente a él podría transformarlo en la imagen de una aguja.
(...) Debo de haber necesitado mi propia delicadeza para no atravesarlo con mi propia imagen, porque un espejo en el que me veo soy yo, pero el espejo vacío es realmente el espejo vivo. Sólo una persona muy delicada puede entrar en el cuarto vacío donde hay un espejo vacío, con una ligereza tal, con una ausencia de sí misma tal, que la imagen no se marque. Como premio, esa persona delicada habrá penetrado entonces en uno de los secretos inviolables de las cosas: ha visto el espejo propiamente dicho.
(...) Hay que entender la violenta ausencia de color de un espejo para poder recrearlo, como si se recrease la violenta ausencia de sabor del agua.
(...) Ese vacío cristalizado que tiene dentro de sí espacio para seguir siempre adelante sin parar; porque el espejo es el espacio más profundo que existe.
(...) ¿Qué es un espejo? Es el único material inventado que es natural.
(...) Quien mira un espejo y consigue al mismo tiempo la independencia de sí mismo, quien consigue verlo sin verse, quien entiende que su profundidad consiste en que está vacío, quien camina hacia el interior de su espacio transparente sin dejar en él el vestigio de la propia imagen, ha entendido su misterio. Para eso hay que sorprenderlo en su soledad, cuando está colgado en un cuarto vacío, sin olvidar que la más fina aguja frente a él podría transformarlo en la imagen de una aguja.
(...) Debo de haber necesitado mi propia delicadeza para no atravesarlo con mi propia imagen, porque un espejo en el que me veo soy yo, pero el espejo vacío es realmente el espejo vivo. Sólo una persona muy delicada puede entrar en el cuarto vacío donde hay un espejo vacío, con una ligereza tal, con una ausencia de sí misma tal, que la imagen no se marque. Como premio, esa persona delicada habrá penetrado entonces en uno de los secretos inviolables de las cosas: ha visto el espejo propiamente dicho.
(...) Hay que entender la violenta ausencia de color de un espejo para poder recrearlo, como si se recrease la violenta ausencia de sabor del agua.
Clarice Lispector - Para no olvidar - Los espejos p.20-21
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